Cifrado de los datos
Los datos personales del paciente, su historia clínica y sus documentos se guardan cifrados con AES-256. Cada clínica tiene sus propias claves y su propia base de datos.
Una clínica guarda la información más delicada que existe. Así la cuidamos, y así nos preparamos para la nueva ley de facturación.
Los datos personales del paciente, su historia clínica y sus documentos se guardan cifrados con AES-256. Cada clínica tiene sus propias claves y su propia base de datos.
Cada persona entra con su propio usuario y ve lo que necesita para su trabajo. Un médico solo abre la historia de los pacientes que atiende.
Además de la contraseña, un código del móvil. La cuenta se bloquea tras varios intentos fallidos y avisamos por correo a su dueño.
Queda constancia de quién abrió o cambió cada ficha y cuándo, sin guardar los datos clínicos en el registro. Se conserva cinco años.
Cada noche se hace una copia cifrada de cada clínica, que se guarda también fuera del servidor y se comprueba que llega íntegra.
Los datos se alojan en centros de datos de la Unión Europea, con conexión cifrada (HTTPS) en todas las páginas.
La ley obliga a conservar la historia clínica al menos cinco años y a poder demostrar qué había en cada momento. Klyndu lo tiene en cuenta en su forma de trabajar.
El reglamento VeriFactu obliga a que los programas de facturación garanticen que las facturas no se pueden alterar y que se puedan enviar a Hacienda.
Desde el 1 de enero de 2027 para las sociedades y desde el 1 de julio de 2027 para autónomos y el resto, según el Real Decreto-ley 15/2025.
Las facturas se numeran sin huecos, se encadenan con una huella que delata cualquier cambio y las correcciones se hacen con rectificativas, nunca reescribiendo.
El envío automático de cada factura a Hacienda y su código QR de verificación, sin que tengas que hacer nada distinto al facturar.
La asistencia sanitaria está exenta de IVA, pero sí obliga a hacer factura (Reglamento de facturación, art. 3).
Te contamos cómo trabajamos y te facilitamos el contrato de encargo de tratamiento que pide el RGPD.